¿Por qué?

Son múltiples las razones que impulsan la creación de este proyecto y todas ellas se entrelazan para formar una sola utopía, porque no: la búsqueda de la sociedad ideal.
Empecemos por el espacio que ésta sociedad habita, un espacio que sintamos como propio, que nos represente, del que estemos orgullosos y dispuestos a cuidar. Y que mejor opción para tomar conciencia de nuestro protagonismo que participar en él. Cuidamos mejor aquello que nos gusta, especialmente si hemos aportado algo directa y conscientemente (a la vista está que los impuestos no terminan de trasladar esta responsabilidad, ¡se siguen tirando desperdicios al suelo incluso desde la ventanilla del coche!).
Esta acción quieren también reclamar lo público para los ciudadanos y no para la publicidad. Mientras vivimos en un entorno que se torna cada vez menos habitable, más hostil, más gris y más sucio, proliferan los lugares de honor cedidos a la propaganda de las multinacionales y al tráfico. El espacio es especialmente concebido para uniformar, ejercer un mayor control sobre los ciudadanos y ofrecer una mejor circulación de los vehículos a motor. Nuevos barrios para la estafa (nada de crisis) que aíslan a sus habitantes y los encaminan en masa al gran centro comercial, homogéneos, impersonales, con menos bancos para charlar y más pinchos sobre cualquier saliente, poyete o alfeizar que pudiera promover la interacción entre los vecinos. Mejor aún si se accede a las viviendas sin cruzarse con nadie, desde el garaje.
¡Salgamos a la calle! Relacionémonos, habitemos el espacio, juguemos y eduquemos junt@s.